Ética y comunicación política: Aristóteles y la era de las fake news .

¿Ética y Comunicación son oxímoron?

Por medio de esta pregunta da comienzo el Seminario de Ética y Comunicación del que participamos y deliberamos unos cuantos “locos” de las Ciencias Políticas.

La Real Academia Española (RAE), define Oxímoron como “la combinación de dos palabras o expresiones de significado opuesto”.

Resulta de interés realizar un viaje hasta la Grecia clásica con el fin de recuperar estos dos términos en los tiempos digitales.

Por ello, la reflexión invita una adaptación sobre el contexto histórico, social y político que la sociedad actual afronta en una era global, conectada entre sí a través de la red. Internet ha transformado la civilización contemporánea alterando la denominada Tercera Ola de Alvin Toffler (Toffler, 1999)….

Si te parece interesante , te invito a una lectura……

Desde la creación por IBM del primer Deep Blue hasta la contemporánea Ola Tecnológica de la Información y Comunicación, multitud de conceptos e investigaciones han germinado en una sociedad divergente y global, interfiriendo por completo en la democracia, a través de la “voluntad popular” que ilustró el creador del contrato social (Rousseau, 1982). Por ello, es necesario un análisis macro de la interacción, en clave político-ciudadana y la búsqueda de legitimación entre la relación existente que ofrece el uso de la comunicación virtual y la esfera política, electa por medio de un sistema de democracia representativa.

La filosofía clásica  invitó a las generaciones futuras a meditar sobre esa relación existente entre política y ética,  atendiendo  como denominador común el pensamiento aristotélico, basado en el  comunitarismo cooperativista griego. Para el filósofo de Estagira, el ser humano  trata de  alcanzar objetivos de satisfacción, pues la “felicidad”  del ser consiste en  lograr la estabilidad  entre lo sensorial e intelectual. El discípulo de Platón define el concepto de felicidad a Nicómaco como “El bien del hombre es una actividad del alma de acuerdo con la virtud, y si las virtudes son varias, de acuerdo con la mejor y la más perfecta, y además en una vida entera” (Aristóteles, 2014).  Así, la ciencia política es entendida como ese ciencia nuclear de las que todas las demás dependen, motivo por el cual, el ciudadano está obligado a comprometerse en su participación. La consecuencia se traduce en el compromiso del ser, basado en un crecimiento constante y armonizado en la búsqueda de un conocimiento con el que poder dotar de contenido su aportación a través de la deliberación.

Como síntesis y extrapolación a la naturaleza aristotélica  en la política actual,   se medita como están desapareciendo  conceptos epistemológicos en el intelectualismo político actual, a pesar de la contribución  histórica por parte de  los contractualistas en la época de la ilustración . Estos basaron su pensamiento filosófico y político en el contrato social y la deliberación en torno a la legitimidad del poder político.

El hombre dotado de virtud podrá comprender e interpretar la política de forma correcta y próspera en la no decadencia de la misma, en la posible degradación  en el denominado principio teleológico, basado en las leyes de la physis. .Por ello, es fundamental alcanzar la excelencia para poder participar en el estudio de las constituciones como en el desarrollo legislativo, que podrán acatar sin ningún tipo de inconveniencia debido a su colaboración  y aprobación con las mismas. Como resultado se obtienen una sana y comprometida relación ciudadano-política con el fin de alcanzar el interés general. En la esfera política actual y atendiendo a los estudios del Profesor D. Manuel Castell (Castells, Gimeno, & Albarés, 2011), dos tercios de la población europea ha perdido la credibilidad en las instituciones en la última década. Por ello es fundamental una reflexión de manera bidireccional respecto al concepto aristotélico de virtud como instrumento en la deliberación democrática.

Con todo ello, la incursión de la Ola  de la Tecnología y de la Comunicación en la era de Internet ha propiciado un cambio intrínseco en la interacción de la sociedad y la política. Sin duda, nadie mejor que el 44º Presidente de EEUU , Barack Obama para saber la importancia que atesora  Internet y las Redes Sociales en el nuevo panorama mundial, dentro del ámbito político y administrativo, así como la demanda del ciudadano 2.0 y la oferta que debe atender el candidato  actual. Por este motivo, la doctrina en la comunicación política tiene como paradigma la dirección de la campaña de B. Obama que le encumbró  a la casa Blanca a por medio de las nuevas tecnologías. Su equipo marcó una nueva era en la concesión del Político 2.0 o Casual Politics, y la conclusión manifestada por parte de la doctrina de “Sin Internet no hay Obama”.

 Si Roosevelt accede a la Presidencia por medio de la radio y J.F. Kennedy, gracias a la Televisión, Obama ha sido Presidente de los EEUU, debido  a las nuevas tecnologías, sin duda alguna. La cercanía a los ciudadanos, las respuestas a preguntas instantáneas, hacen del espacio virtual un nuevo ágora en el que el Presidente afroamericano se ha desenvuelto a la perfección, sumado a un dominio de la comunicación no verbal, la programación neurolingüística como imprescindible técnica de  ofrecer una imagen en pocos segundos,  ser compartida y legitimada por los ciudadanos. Una nueva naturaleza política, que merece una referencia aun no siendo objeto central del estudio mantiene una gran relación con  la era tecnología y su fusión en el campo político.

Dentro de la ciencia se asume que en los tiempos tecnológicos que se viven en la actualidad, los cambios son tan rápidos y profundos que son difíciles de asumir. Ello  sumado a la herencia de desconfianza y descredibilidad  que ha dejado la   crisis económica de principio de siglo, la política del clicktivismo está en continua  transformación en los últimos años. Maquiavelo deja patente en su obra que la astucia y la mentira forman  parte de la estrategia política (Maquiavelo, 1971), por lo que han sido mecanismos continuos en la búsqueda del poder. En la era contemporánea, el concepto ha cambiado de nombre, bautizado como  posverdad o “fake news”.  El objetivo es el mismo, la búsqueda de la lucha por la representación democrática. Se activa una nueva forma  de hacer  política a través de unos cuantitativos  caracteres  o imagen a través de una red social, teniendo como finalidad desvirtuar la realidad y lograr confusión, alineando un miedo que aleja de significado el concepto de “felicidad” de Aristóteles.

Dentro de la literatura, existen autores que apuntan a diversos medios de comunicación como precursores en desprestigiar  el código deontológico, pilar principal  del periodismo. El segundo nivel en la agenda-settings advierte que  los medios no solo consiguen influir en que temas son prioritarios, sino que también en como valorar esos temas, incluyendo los juicios con los que se presentan (McCombs & Evatt, 1995). Esta concepción  precede y se relaciona con la definición de priming (Iyengar & Kinder , 2013),  entendida como la repercusión  que tienen en la actualidad  las respuestas ofrecidas  por  diferentes personajes públicos, siendo  el caso de análisis, la élite política. Esta técnica tiene limitación con aquellos ciudadanos que muestran un mayor compromiso y formación de la agenda política. Por esta razón, se trata de relacionar la comunicación, la ética y los “fake news” en la era actual.

Esta filosofía queda representada en la era de la  posverdad, “un tiempo en el que el arte de la mentira esta tambaleando los verdaderos cimientos de la democracia” define el columnista político M. d´Ancona , refiriéndose a los catalizadores de posverdad  como es la victoria en EEUU de Donald Trump y el fenómeno del  Brexit en el Reino Unido (Canel, 2018), como exponentes máximos de estudio en la actualidad.

Continuando con la era de la  posverdad es esencial atender la concepción de uno de los estudiosos más activos en el panorama actual. Noam Chomsky, describe que la desmotivación por parte de las instituciones hacia los ciudadanos ha provocado que estos ya no crean en los hechos, afirmando que  si no confías en nadie , no tienes por qué desconfiar en los hechos, hasta el punto de que si nadie hace nada por mí, no tienes por qué creer en nadie .

La distorsión deliberada de la realidad está iniciando una crisis en la sociedad actual, llegando a provocar situaciones como las descritas de gran importancia en la política global. Los actores políticos publican mensajes a través de redes sociales y medios de comunicación  que generan en la opinión pública propaganda no contrastada mostrando un caldo de cultivo a amplios sectores de la población. Este público no siente curiosidad de buscar o contrastar la información por lo que se va alimentado el fenómeno preocupante que negativiza la democracia y las instituciones. Los mensajes superficiales afectan al estado emocional, olvidando la racionalidad en la toma de decisiones, donde la participación ciudadana es tenida en cuenta en el juego de la manipulación, creando un escenario de pánico.

Para finalizar se hace necesario basar la conclusión atendiendo la  síntesis  del filósofo americano Chomsky, donde  la esfera política tiene la responsabilidad al mismo tiempo que la sociedad de recuperar el compromiso y deliberación en la toma de decisiones que afecte al interés social y al bienestar general.

El mundo se enfrenta a grandes desafíos en la actualidad por lo que se exigen una sociedad que este a la altura para afrontar tales retos, recuperando la deliberación aristotélica en la toma  de decisiones que afecten al futuro medito. Por ello, desde las instituciones es de gran responsabilidad liderar la recuperación en la confianza del sistema democrático, actuando a través de todos los instrumentos al alcance, desde los medios de comunicación, potenciando códigos de conducta en la recuperación  de valores y principios   que interfieran en esta sociedad globalizada.

Por ello es fundamental una interacción entre clase política y ciudadanía, cada vez más exigida en la sociedad civil, por consiguiente el logro de un gobierno abierto en cuanto a transparencia, participación y colaboración. Es fundamental para salvaguardar el estado democrático, social y de derecho, una ciudadanía comprometida y racional, como demanda Aristóteles en su obra, a través de ética de la virtud, con el fin de dirigir la elaboración de las leyes en busca del interés general.

https://wp.me/pb118C-i



Un comentario sobre “Ética y comunicación política: Aristóteles y la era de las fake news .

  1. Enhorabuena, ha resumido uds las raices de la desinformación, lo que antes era chismorreo ahora es viralismo capaz de desestabilizar regiones, la solución la dejaron escrita hace mucho los clásicos. Enhorabuena de nuevo, ya tiene un suscriptor.

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