Administración Pública de Cantabria; Política VS Burocracia… un espacio contraproducente. (Nº9)

Plan estratégico 2.035: La Administración Pública en la Comunidad Autónoma de Cantabria (Nº9)

DESAFÍOS DE LA GESTIÓN PÚBLICA EN CANTABRIA.
II.2. SEGUNDO DESAFÍO.  Potenciar Calidad, Confianza y Credibilidad

«Los países anglosajones , nórdicos o Alemania separan la carrera funcionarial de la política para evitar que los empleados públicos se centren más en tejer amistades con sus superiores políticos que en el desempeño propio de sus funciones […] y es que las naciones cuyas administraciones están menos politizadas albergan menores niveles de corrupción» Ibiza Melián

INDICE DEL POST.

1.  Política vs Burocracia. Un espacio contraproducente.

A lo largo de las entradas del Blog,  se ha venido sugiriendo  la necesidad de una reflexión que centre su atención en la delgada línea que separa la esfera política y la administración pública y los efectos que ello conlleva. En el campo de la investigación del sector público esta interacción política-pública  es tratada cada vez con más energía  como una de  las variables principales  a tener en cuenta en la sostenibilidad del futuro de la gestión pública.

En virtud  al principio napoleónico sobre la estructura organizacional  administrativa y su desarrollo weberiano en la naturaleza cerrada del funcionamiento burocrático de la administración pública de la Comunidad Autónoma de Cantabria, al igual que ocurre en la mayoría de AAPP en la geografía española, se evidencia la existencia en la misma de una gestión pública vinculada y dependiente del partido político o coalición de partidos que ostente el poder gubernamental en cada momento.

Este fenómeno se traduce en el seno de la doctrina administrativa como un lastre en contra de una concepción sobre la realidad de la meritocracia, alejando el principio de objetividad constitucional, potenciando la arbitrariedad y clientelismo político-administrativo. Por este motivo, es necesario  recordar de forma reiterada que la  administración pública es el brazo ejecutor de  las políticas públicas que diseña el gobierno electo, al amparo de unos  principios constitucionales del art 103.1 del texto fundamental que bajo unos  “códigos deontológicos” debe fundamentar cualquier procedimiento administrativo, prevaleciendo por encima de cualquier ideología política.

Las consecuencias de las posibles influencias políticas en la gestión pública, pueden ser traducidas en diferentes escándalos de corrupción, como los que han salpicado a las instituciones públicas y políticas en las últimas décadas por toda la geografía nacional, prevaleciendo los intereses partidistas e individuales por encima del bienestar general y el interés colectivo. Esta es sin duda,  la principal causa que alimenta la desconfianza, descredibilidad y desprestigio en la cosa pública por parte de la ciudadanía.

En este sentido, con el objeto de ilustrar lo expuesto, en esta entrada se procede a mostrar esa conexión que existe en la Comunidad Autónoma de Cantabria entre la clase política y su administración pública, con el objetivo de poder extraer conclusiones que defenderán la necesidad de separar la carrera política de la carrera burocrática, rompiendo ese cordón umbilical que no permite un mayor crecimiento de las administraciones públicas. Por esta razón es necesario profundizar en  un microanálisis de las estructuras organizativas para poder ver la conexión entre ambas esferas.

Al igual que diversos estudiosos de la ciencia de la administración,  como los expuestos por  Victor Lapuente y Carl Dahlström,  este  análisis defiende que integrar a funcionarios en los puestos políticos “permitió a los cargos electos ignorar las consideraciones tecnocráticas y dar prioridad a los objetivos a corto plazo”, alimentado el interés partidista en contra del interés administrativo.

Por este motivo es necesario conocer el perfil  de políticos  que atienden las entidades públicas de Cantabria  objeto de estudio, así como sus altos cargos. De forma paralela, es básico  atender  la procedencia de los mismos para poder extraer las conclusiones pertinentes.

En la actualidad el Gobierno de Cantabria está formado por  el pacto de dos fuerzas políticas;  por un lado el Partido Regionalista de Cantabria (PRC) y por otro, el Partido Socialista de Cantabria  (PSC – PSOE). El primero  asume la Presidencia de Gobierno y cinco consejerías, por las otras cuatro que dependen de los socialistas cántabros. Centraremos el estudio de este sector público  desde un análisis  micro, en base a esta estructura,   sumando   los nueve organismos autónomos que dependen estas consejerías.  Cabe resaltar que esta es la segunda legislatura en la que de manera consecutiva se reedita el pacto anteriormente descrito.

La cúpula administrativa  de las Consejerías de la Administración Publica en Cantabria, cuenta con 76 áreas compuestas  por sus órganos superiores, directivos y personal eventual. Estas áreas han “sufrido” en la presente legislatura un incremento del 27% de personal en sus  subdirecciones, consolidando a 39 empleados públicos por el método de libre designación, en base a una meritrocacia negativa. Si a estos cargos se les suma los otros 30 cargos de las demás entidades de derecho público-privada hacen un total de 145 personas retribuidas por medio  de  los presupuestos generales de Cantabria de la estructura política –gerencial administrativa. . Decir que de estos puestos quedan 13 vacantes en el presente mes de julio de 2.020. (Datos Portal Transparencia Cantabria https://transparencia.cantabria.es/detalle/-/journal_content/56_INSTANCE_77Ec/3551375/3573143 )

Esta apuesta negativa por el aumento de Subdirecciones afecta de manera directa al futuro de la gestión pública, pues dependiendo del color político que lidere la administración del momento se aplantilla,  de forma rotacional a una serie de funcionarios nombrados ad hoc,   con máximos niveles administrativos que hipotecan una parte presupuestaria del Capítulo I del Presupuesto General de Cantabria, de la presente y próxima  administración de Cantabria.

En la siguiente tabla se muestran los datos cuantitativos con el objeto de ilustrar el análisis del párrafo anterior, aportando una derivada que atiende  la vinculación procedente de la  carrera política y carrera administrativa en las diferentes Consejerías y los organismos autónomos dependientes de las anteriores.

En la siguiente gráfica se muestra el porcentaje y la distribución respecto a la procedencia de cargos de la administración descrita en párrafos anteriores:

En el gráfico anterior se puede apreciar de forma incuestionable, la interconexión que existe entre la clase política y la elección de funcionarios con la que se dota su estructura gerencial. Este resultado muestra  a una fuerte intromisión de la esfera política en la administración pública, de manera que las áreas administrativas quedan afectadas por los intereses partidistas del gobierno electo.

Cabe destacar que los países que han activado mecanismos con la finalidad de despolitizar la administración y desburocratizar la política han obtenido buenos resultados como ha ocurrido en diversos países del entorno europeo desde el pasado siglo, por ejemplo Reino Unido, Irlanda, Países Bajos, Dinamarca, Noruega, etc, donde se han estimulado mecanismos para que las carreras políticas y burocráticas no respondan a incentivos políticos exclusivamente. (Lapuente & Dahlström, 2018)

Con el propósito de alterar variables que pueden alterar de forma positiva la sostenibilidad de la gestión pública, es fundamental iniciar un análisis exhaustivo y profundo con el objeto de descongestionar a la administración cántabra del interés político, dejando que la entidad pública se acople a los tiempos y atienda al interés de la sociedad y a su bienestar general, bajo los principios constitucionales y demás ordenamiento jurídico.

Atendiendo a las teorías de la doctrina en su generalidad, el presente análisis sostiene que la separación entre las carreras burocráticas y políticas repercute en la calidad de la organización, en diferentes niveles; bajos índices de corrupción, carrera administrativa basada en una meritocracia real, promoción de la formación con único sentido en la transversalidad y crecimiento de áreas administrativas, profesionalidad del directivo público, eficiencia en las reformas necesarias en la administración para su modernización, independencia auténtica en la gestión pública, control bidireccional de las partes en las actuaciones de cada procedimiento público, etc.

Es razón de peso comprender como un potencial efecto negativo que los objetivos del funcionario puedan tener en algún caso como último fin la carrera política, siendo ésta un incentivo en su trayectoria laboral, pues la independencia de éste en el proceso de la carrera puede verse afectada por los intereses de la política, que al final, será la encargada de dictar el mérito de su ejercicio.

El funcionario para ganar confianza en el futuro o conservar su poder e influencia como alto cargo carece de libertad absoluta para poder denunciar cualquier tipo de irregularidad administrativa, acarreando una posible dependencia hacia el poder ejecutivo del momento o incluso de la otra fuerza política con posibilidad de gobierno en un futuro. Por este motivo, el perjuicio en cualquiera de las situaciones recae sobre la administración pública, pues es la que soporta el interés individual por encima del colectivo.

Atendiendo a esta teoría, el incentivo de la carrera burocrática para ascender a la esfera política, se basa en el  principio de fidelidad y pleitesía, llegando el reconocimiento por parte de la clase política por estos méritos, entendiendo este proceso como la mencionada meritocracia negativa. Esto implica que la formación del directivo público no sea tenida en cuenta para ocupar puestos de responsabilidad en la cúpula administrativa, debido a los argumentos expuestos, quedando anulada una tecnocracia directamente proporcional en los puestos de dirección pública que resultan imprescindibles para liderar los novedosos cambios a los que se enfrenta la administración pública de Cantabria.

Cuando se reflexiona sobre la separación de carreras entre políticos y funcionarios, la doctrina entiende que debe existir una ausencia o mínima presencia de burócratas que desvíen su vocación del servicio público hacia el interés personal de su integración en la política, pues los intereses individuales no concuerdan, en numerosas ocasiones, con los intereses colectivos, y por ende, con el principio de objetividad que debe imperar en la gestión pública. Por el contrario, es necesaria la mínima actuación del personal político en la gestión administrativa, pues debe ser atendida por profesionales seleccionados en base al conocimiento normativo, así como a la formación en diferentes habilidades cualitativas para lograr eficacia y eficiencia en la prestación de servicios de calidad, es decir, esa demanda activa que promueven y fomentan muchos compañeros que apuestan por esta filosofía necesaria.( véase Asociación Dirección Publica Profesional  Web: https://www.asocdpp.org/https://asociaciondireccionpublicaprofesional.blogspot.com/ )

Como conclusión, desde este análisis se apoyan las teorías que mantienen que la separación de las carreras políticas y burocráticas aumenta la calidad de la administración pública y la transparencia, pues se reduce la incidencia de una posible actuación de corrupción. Por ello, repercute de forma directa en el Gobierno de turno, pues se mantiene que si la administración funciona de forma apropiada y acertada la responsabilidad recae positivamente sobre el ejecutivo. De igual manera las reformas necesarias pueden fluir de manera dinámica por el beneficio del sistema público, adaptando a los cambios sociales en la mayor brevedad de tiempo, ampliando los espacios de ejecución.

Por todo ello y como resultado, la esfera política debe rendir cuentas a sus votantes y la cúpula burocrática a sus pares homólogos. (Lapuente & Dahlström, 2018), siendo necesaria una normativa que regule la despolitización en la administración pública de Cantabria,  una apuesta firme y sin fisuras por una Dirección Publica Profesional, en la que la red clientelar política se aleje de la burocracia, siendo liderada  esta,  por los verdaderos activos necesarios para la transformación  y transparencia de la gestión pública en Cantabria.

Administración Pública de Cantabria; Ética…Calidad, Confianza y Credibilidad (Nº8)

Plan estratégico 2.035: La Administración Pública en la Comunidad Autónoma de Cantabria (Nº8)

CAPÍTULO II. DESAFÍOS DE LA GESTIÓN PÚBLICA EN CANTABRIA.
SEGUNDO DESAFÍO. POTENCIAR CALIDAD, CONFIANZA Y CREDIBILIDAD

INDICE DEL POST
1.Principio Teleológico; recuperar calidad, confianza y credibilidad.
“No hace falta un Gobierno que sea perfecto; se necesita uno que sea práctico” Aristóteles

Nada menos que  2.400 años han pasado desde que Aristóteles dejaba de herencia su Doctrina Teleológica basada en la explicación de las leyes de la Physis, el principio del movimiento y del cambio. En aplicación de dicha doctrina cualquier proceso, desde el momento de su creación,  comienza la tendencia a su  fin, logrando   su  potencial en su pleno desarrollo y en función de cómo fluya dicho progreso  dependerá el devenir y posible decadencia del mismo.

El filósofo debido a su formación en  biología y política,  aplicaba esta ciencia tanto al cuerpo humano como a la cosa pública, por lo que resulta aplicable a la gestión de la administración. Por lo tanto el desarrollo y comportamiento de ésta última, repercutirá en su sostenibilidad o decadencia.

Hoy en día, los ideales del discípulo de Platón  siguen vivos y  teniendo en cuenta el principio teleológico, podemos llegar a la siguiente conclusión: “si no se accionan  los  mecanismos que especialistas  de la administración pública promulgan para  una transformación real   de la gestión pública, el desarrollo  y declive hacia su fin se acelerará de forma precipitada.” 

Por lo tanto, y enlazando con anteriores entradas a este Blog que  han servido para reflexionar   sobre la primera  de las variables primarias en la planificación estratégica  que debe atender  la administración pública de Cantabria, su  relevo generacional, es necesario detenernos en el estudio de una segunda variable, en concreto lo relativo al  comportamiento de la administración pública de Cantabria,  respecto a la gestión actual de los bienes tangibles e intangibles que configuran el sector público.  

Manifestaba el maestro de Alejandro Magno, que la Ciencia Política (administrativa) es la madre de todas las demás ciencias  por el  mero hecho de que  éstas dependían  del estado de salud de la primera.  En las siguientes entradas de este Blog procederá con carácter obligatorio efectuar  una profunda  reflexión  sobre esta naturaleza y su relación directa con el sector público. En este sentido el objetivo es lograr potenciar la calidad, confianza y credibilidad de la gestión pública regional.

En  clave aristotélica se trataría de impulsar a través de diversas variables las “virtudes” que  traducidas en bienes tangibles y bienes intangibles permitan a la administración pública   promover las condiciones  que garanticen el cumplimiento de los derechos fundamentales,  como esencia  del  interés general, respondiendo a la Agenda 2.030, y en definitiva a la “vida buena administrativa”, amenazada actualmente, entre otras cuestiones, por el fenómeno del  COVID 19.

Los datos empíricos al respecto de la sociedad cántabra muestran la existencia de una curiosa  paradoja en la relación “ciudadanos vs administración pública”. Los habitantes de Cantabria en la última encuesta sobre calidad de servicio en el año 2.017 aprueban con nota de notable la percepción de los mismos, pero muestran a través del CIS una adversidad contra la administración pública, destacando el fenómeno denominado por Carles Ramió como “burofobia“.

Por todo lo expuesto, en los últimos años se han incrementado los estudios para entender cuál es la motivación que lleva a los ciudadanos al escepticismo burocrático, cuando se entiende, desde la ciencia de la administración, que las instituciones públicas están para velar por los intereses de la ciudadanía.

Esta situación  evidencia  a una  sociedad alejada  cada vez más de su  administración pública, más en lo referido a su continente (dirección y gestión política) que a su contenido (servicios públicos). Razón por la cual, el  descrédito y desconfianza  mostrado por  los ciudadanos en la gestión pública  actual, es alarmante y debe ser objeto de  una necesaria reflexión  por  parte de la sociedad, más aún por parte de los gestores públicos, en aras de atender al principio de responsabilidad. Este fenómeno de distanciamiento social entre ciudadano y gestión pública puede estar influido por la desafectación que la ciudadanía demuestra respecto de la clase política, dada las injerencias que esta última provoca en el sector público.

El filósofo de Estagira educó sobre la necesidad de  desarrollar una administración que armonice la excelencia (areté) en defensa del bien común, alejando la corrupción, despotismo, clientelismo político y todos esas externalidades negativas que deterioran  el sentido de la cosa pública. No cabe duda que el compromiso de la sociedad, tanto en el caso de aplicación de los derechos fundamentales de los administrados, como en el objeto social de los  servicios públicos, deben ser activados desde la propia gestión de la  administración.

En base a esta premisa, nos detendremos a analizar la búsqueda de  respuestas relacionadas con  el modelo autonómico de administración pública y el punto de vinculación con la esfera política. Dicho de otro modo, las consecuencias de la intromisión de la clase política en la burocracia, y su  sentido bidireccional,   la integración de los burócratas en la carrera política. Para ello es necesario conectar con el modelo napoleónico y weberiano (ver entrada nº 2 del Blog)  como indicador, en los tiempos actuales, de la contribución de una ineficacia gubernamental y la posible alimentación de la corrupción y la mala praxis gerencial, apoyándonos  en las  teorías de Víctor Lapuente y Carl Dahlström.

Adela Cortina afirma que “Ética” proviene del griego “Ethos” y en nuestro idioma significa “carácter o “modo de ser”, invitando a una reflexión sobre la ética en el ámbito de la administración y como síntesis, a considerar la afirmación de que la demanda de la ética pública  y administrativa es primordial en la gestión actual de los recursos comunes, así como en el procedimiento respetuoso relativo a la dación del servicio.

Desde una perspectiva intrínseca de la organización, resulta vital la recuperación de la ética pública y administrativa del poder público y sus agentes en las instituciones administrativas para lograr la ética aplicada a través de los recursos personales. La puesta en marcha de programas, planes, códigos de conductas, etc. hacen replantear nuevas formas de gestión. Las administraciones en Cantabria deben ser conscientes y consecuentes con las preocupaciones que atañen a la sociedad actual, comprometiéndose con ella en la cooperación de las demandas actuales sobre temas de interés que preocupan a sus ciudadanos; políticas de igualdad de género, sostenibilidad de los recursos, medio ambiente,  integración cultural, entre otros. Por ello, se apuesta desde este análisis, en base al “ethos” de la organización, al desarrollo consecuente de los actos en todas y cada una de las dimensiones de la actividad administrativa.

El sostenimiento de la gestión pública  pasa por abrir la administración pública al exterior, en busca de una participación activa y real de los propios ciudadanos. Dicha apertura, en virtud de la transparencia administrativa tiene como objetivo minimizar la adopción de medidas que puedan beneficiar al gobernante, alimentando sus propios intereses individuales, en detrimento del bienestar de la sociedad. De hecho, la nitidez en la gestión conduce a un conocimiento general que puede limitar las intenciones de los órganos del poder en sus actuaciones partidistas. (Lapuente & Dahlström, 2018).

Por este motivo, la filosofía demandada sobre la apertura de gobierno no se limita exclusivamente a cumplir las normas legisladas, sino a preparar a la ciudadanía al uso y manejo de esta nueva percepción. La administración electrónica y la participación activa de la ciudadanía están relacionadas íntimamente con el sostenimiento del futuro próximo de la gestión pública en la región cántabra, así como de sus entes locales. La cooperación y colaboración en la participación ciudadana tiene como objetivo presentar alternativas que puedan reducir los costes administrativos en sus entidades, implantando nuevos instrumentos o modelos de gestión aplicados en el sector privado o a través de la innovación que puedan otorgar valor específico en los servicios públicos. El uso de las nuevas tecnologías, debe canalizar la administración a través de la esfera digital, donde la participación social puede descongestionar la burocracia, así como reforzar la toma de decisiones en la gestión pública.

En este sentido, la participación de la ciudadanía en la planificación de las políticas públicas a través de diferentes mecanismos como, administración electrónica,  acceso a los datos, etc,  son activadores de diversas formas de implicación y colaboración en la propia gestión pública, aspectos que serán tratados en puntos sucesivos de este Blog, dando respuesta a la concepción de administración abierta.

Si los ciudadanos son agentes de control en la nueva administración, la inspección de servicios generales de la administración autónoma, como órgano de control interno, debe ser potenciada y jugar un papel proactivo en el funcionamiento interno de la propia calidad de la gestión pública en Cantabria.

Por otra parte, para lograr la consecución exitosa de esta transformación de bienes tangibles e intangibles es fundamental estimular todos los instrumentos que ofrece la inteligencia emocional, con el objeto de empatizar de manera especial con los propios empleados públicos y el administrado, como activos fundamentales para lograr la modernización. 

A través de potenciar y entender la comunicación activa y pasiva, se logrará eficacia entre todos los intervinientes que deben mantener con espíritu los organismos públicos, desde la ciudadanía, el personal al servicio de la administración, la propia clase política y el gobierno correspondiente. Por esta razón, en este apartado se trata de dar respuesta a todas las estrategias que debe marcar la agenda de Cantabria para lograr una planificación proactiva con la finalidad de aumentar la calidad, credibilidad y confianza de sus instituciones públicas.

Por todo lo expuesto, estás invitado a participar en las próximas reflexiones que aparecerán en este Blog, sobre la importancia que tiene la aplicación positiva de   los  bienes tangibles e intangibles que ofrece el escenario actual a la  Administración Publica de Cantabria: desvinculación política de la administración,  apertura  de la administración pública, transparencia, participación y cooperación ciudadana, ética, comunicación administrativa, etc